Friendly Steps toma dos conceptos que ya demostraron funcionar dentro del género: el control deliberadamente torpe de Baby Steps y el caos cooperativo de Chained Together. Aquí controlaremos de forma independiente cada una de las piernas de nuestro personaje mientras avanzamos junto a otros jugadores, unidos por una cuerda y tratando de superar los distintos obstáculos que aparecen en el camino. Desde los primeros minutos queda claro cuál es la intención del juego: convertir algo tan cotidiano como caminar en una fuente constante de situaciones absurdas, caídas y momentos que inevitablemente terminan en risas cuando se juega con amigos.
El caos cooperativo de Friendly Steps
Durante la demo, esa propuesta consigue cumplir su objetivo. Cada error suele desencadenar una reacción en cadena que afecta a todo el grupo, y coordinar los movimientos para superar escaleras, puentes o desniveles resulta lo suficientemente caótico como para mantener la diversión durante un buen rato. Es una fórmula sencilla de entender y muy fácil de disfrutar, especialmente si todos los jugadores están descubriendo sus controles al mismo tiempo.
Sin embargo, una vez pasa el efecto sorpresa, también comienzan a notarse algunas limitaciones en el diseño. La demo gira constantemente alrededor de la misma mecánica de desplazamiento y, aunque los obstáculos cambian ligeramente, la manera de resolverlos rara vez evoluciona. El desafío consiste una y otra vez en controlar el equilibrio, coordinarse con el grupo y avanzar unos cuantos metros más. Funciona, pero deja la sensación de que el juego todavía necesita introducir situaciones que aprovechen mejor sus propias ideas.
Una fórmula que necesita más variedad
Esa sensación también se refleja en el diseño de los escenarios. El recorrido es bastante lineal y, aunque aparecen algunos caminos alternativos y pequeños elementos opcionales, la estructura general siempre lleva al jugador por una única dirección. En ningún momento la demo plantea cambios importantes en la forma de jugar ni presenta mecánicas que transformen la experiencia conforme avanzamos. Más allá de nuevos obstáculos físicos, el juego parece confiar en que el propio sistema de movimiento sea suficiente para sostener toda la aventura.
Precisamente ahí es donde aparecen las mayores dudas de cara a la versión completa. La propuesta resulta divertida durante las primeras partidas gracias al caos que generan las físicas y a las constantes equivocaciones del grupo, pero todavía no queda claro si esa fórmula podrá mantenerse interesante durante una campaña mucho más extensa. Si el resto del contenido continúa apoyándose únicamente en la misma dinámica, es posible que la sensación de descubrimiento desaparezca con rapidez y que el juego termine dependiendo exclusivamente del humor que pueda generar cada sesión entre amigos.
Por supuesto, esa es una incertidumbre propia de analizar una demo. El juego completo promete más escenarios, personajes, misiones secundarias, objetos y opciones de personalización, elementos que podrían aportar la variedad que en esta versión preliminar todavía se echa en falta. Si esos sistemas consiguen modificar la forma en que se afrontan los niveles y no se limitan únicamente a ampliar el contenido, Friendly Steps podría ofrecer una experiencia mucho más sólida que la que deja entrever esta primera toma de contacto.
Por ahora, Friendly Steps deja una impresión positiva gracias a su accesibilidad y a las situaciones caóticas que genera desde el primer minuto. Es fácil imaginarlo convirtiéndose en una de esas experiencias ideales para reunir a varios amigos durante una noche y pasar un buen rato entre risas. La gran incógnita será comprobar si la versión final consigue ofrecer suficientes novedades para que, una vez termine esa primera sesión, los jugadores tengan motivos para volver a abrirlo en lugar de dejarlo esperando, junto a tantos otros juegos cooperativos, en la biblioteca de Steam.
