Qué pasó entre Diablo II y Diablo III no se entiende como una línea recta, sino como una cicatriz que se inflama con el tiempo. Tras la caída de Baal...
En Diablo el Monte Arreat no se alza solo como una montaña: se alza como un juramento. En la nieve y en la piedra vive una memoria antigua, una idea...
El Santuario del Caos no es un “lugar final”; es una confirmación. Es el sitio donde Santuario entiende, sin posibilidad de negación, que el Terror no estaba viajando para huir,...
Odio en Kurast en el mundo de Diablo no suena como una guerra; suena como una conversación que se corta cuando alguien entra al cuarto. Suena como una mirada que...
Lut Gholein recibe al viajero (Diablo) con olor a sal, especias y hierro calentado por el sol; una ciudad que comercia para no pensar, que sonríe para no admitir que...
La hermana de Diablo, Andariel, Doncella de la Angustia, no reinaba sobre un trono visible; reinaba sobre un ánimo. Su dominio se sentía en el pecho antes que en los...
En Diablo, el Campamento de las Hermanas de la Vista parecía, desde lejos, un refugio construido con prisa y sostenido por fe. Era un conjunto de tiendas, empalizadas y fogatas...
Cómo empieza Diablo II no se entiende mirando un mapa, sino siguiendo una sombra. Una sombra que camina con paso humano, pero deja huellas imposibles: aldeas en silencio, rutas marcadas...
El Errante Oscuro no nació como un monstruo que rugía en las montañas, sino como una decisión desesperada tomada en silencio, bajo la catedral de Tristram. En Santuario, el mal...